miércoles, 6 de julio de 2022

Cabellos y barbas. ¿Erotismo traído por los pelos? Extracto de "La erótica sagrada del románico"

    *«La asociación entre cabello femenino y sexo femenino proviene, entre otros factores, precisamente del sentido de vitalidad presente en el pelo. Un cabello largo y sano demuestra la fuerza vital de la persona, lo que se identifica con la fecundidad y fertilidad de la Madre Naturaleza.»*

*«El cabello descubierto, símbolo de fertilidad y fecundidad de la madre Tierra, identificado con la fecundidad femenina a través de la sexualidad, derivó por culpa del integrismo cristiano en símbolo de lujuria, concupiscencia y voluptuosidad. De fuerza positiva, maternal, degeneró en fuerza negativa e instrumento diabólico. Aunque como tantos otros símbolos, el del cabello sufre las confusiones y contradicciones propias de la mitología del nuevo credo.»*

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 *«No es cierto que todas las figuras eróticas muestren a las “lujuriosas” damas destocadas y con pelo largo, hay muchas presuntas “fornicadoras” con pelo corto, e incluso cubiertas con velo o con tocas de honesta matrona, diríamos que son la mayoría. Luego si su pelo es “honesto”, debemos deducir que no están pecando –podemos darnos un alegre paseo por las ilustraciones de esta obra y comprobar lo dicho.*»

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   *«Las barbas son el equivalente simbólico sexual del hombre, en sentido de fuerza vital, al cabello femenino. Es signo exterior de dignidad, conocimiento, respeto y sabiduría. Sin embargo los numerosos barbudos románicos no parecen provenir del mundo clásico, sino del céltico. Germanos, galos, nórdicos, irlandeses y celtíberos, han dejado numerosas figuras de “barbudos”, unas imágenes que conectan el poder generador sexual con la barba.»*

   *«Se trata de figuras de divinidades que no solo lucen hermosas barbas, sino que se las mesan mientras muestran sus sexos itifálicos. Así sucede con una estatuilla del Dios Freyr, desnudo, tocado con gorro cónico, cual cucullatus, que sentado en la postura del sastre presenta el sexo erecto mientras mesa su larga barba. Este hermano mellizo de Freya, diosa de la fertilidad, el amor y la lujuria, estaba ligado también a la fecundidad, pues controlaba la luz solar, la lluvia y la abundancia. Identificado por los romanos con Príapo, en pleno 1200 todavía tenía en Uppsala (Suecia) un templo dedicado en su honor como protector de las relaciones sexuales, allí la estatua del barbudo Freyr, a semejanza de san Foutin, llamaba la atención por el tamaño de su falo.»*

***Nota al margen: Por evitar posibles actos vandálicos sobre los canecillos reales, algunos en lugares remotos y desprotegidos, se obvia en Internet la información referida a su ubicación. En el libro todos declaran el lugar del que proceden.***

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