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| El Cuadrado Mágico de la Oca. |
✠ El Camino de Santiago es, ante todo, un camino de constructores y no de unos albañiles cualquiera, sino de Compañeros Constructores. Pues bien, el camino de la Oca figurado en el tablero de dicho juego es también una ruta de constructores: de quienes caminando por la vida construyen su ruta espiritual para acceder al renovado Jardín del Edén, tras el Apocalipsis. La propia forma del tablero de juego nos lo revela, es una espiral como la concha de caracol. Esa espiral que aparece en los petroglifos neolíticos atlánticos (Irlanda, Galicia, Bretaña, Asturias, Canarias), la misma espiral que se encuentra en las marcas compañeriles de tantos templos románicos; la misma espiral del laberinto medieval de San Pedro de Siresa, en el Valle de Ansó (Huesca); la misma de ese caracol que se desliza por la baranda del coro de Notre Dame de L’Epine (Francia), o por el arco de acceso al claustro de San Juan de la Peña (Huesca); la misma espiral del caracol que sirve de montura a ese gnomo de la Catedral de León (España) y ha sido reproducido en la casilla número 44 de un tablero de la Oca, el mismo que en su casilla número 36 coloca una figura de Oca ataviada de peregrina jacobea, sombrero, bordón y recipiente incluidos…


