AVISO IMPORTANTE.
Debido a dificultades técnicas, la opción de compra directa se encuentra deshabilitada. Si tiene interés en adquirir alguno de los libros escriba a totum@totumrevolutum.org y le responderemos con los detalles para realizar el pedido.
Gracias y por favor, disculpe las molestias.

blogumrevolutum.png
  • Rafael Alarcón Herrera

Nuestra Señora de la Luz ¿Una Virgen Negra del Temple ubetense...?


En 1234, Fernando III de Castilla puso cerco a la ciudad musulmana de Úbeda (Jaén). Tras seis meses de asedio, escarmentados por la matanza sufrida en 1212, al resistirse al asalto de Alfonso VIII, los habitantes se rindieron a cambio de sus vidas y libertad. Las fuertes murallas, no sufrieron grandes desperfectos y pudieron ser reparadas prontamente. Entre sus varios accesos, existió una puerta o postigo, popularmente denominado "La Calancha" -la calle ancha-, que se abría junto a la Torre de los Caballeros, en el lugar donde termina el Rastro y comienza la Cava. En tiempos sucesivos, dicho postigo fue cambiando de nombre, y así se conoció como "Puerta del Espíritu Santo", cuando se adosó a su lado el convento y capilla de dicho nombre, y más tarde "Arco del Marqués", al edificar allí su palacio el Marqués de Molina -ahora conocido por el nombre del siguiente propietario, el Marqués de la Rambla-. En 1844, el "Postigo de la Calancha" quedó prácticamente cegado por la construcción de una casona, y finalmente fue derribado por el Ayuntamiento, en 1866, "para ensanchar la vía pública".

Según los documentos, el rey Fernando III mandaba: "Que se tuviese cuydado en que las murallas estuviesen siempre vien reparadas y fortificadas... porque se avian fabricado con hacienda real y de los caballeros de la Hordenes Militares, cuyas armas estaban oy en ella..." Sancho IV, en 1294, y Fernando IV, en 1305, mandaron repararlas, con cargo a los mismos: "E por averse reedificado y fecho las murallas a costa del Rey Nuestro Señor y de las ordenes militares de Calatrava, Santiago, Alcántara y antigua de los Templarios..." Por su parte, la tradición popular afirma que, hacia 1300, al efectuar los arreglos en esta zona, esquina a la "Calle del Postigo", encontraron en cierta torre un hueco, dentro del cual había una antigua imagen de Nuestra Señora, "muy morena", del tiempo de los godos. Ante ella, ardía sin consumirse una lamparilla de aceite, y por ello, además de por la vela que muestra en su mano derecha, recibió el nombre de "Virgen de la Luz". A su lado, dicen que había un pergamino donde se contaba que, fabricada por san Mateo, fue traída por Santiago, y hubo de ser ocultada al tiempo de la invasión musumana, s.VIII. Y por desagravio, del forzado emparedamiento de seis siglos, se colocó en una hornacina de aquel arco, en el "Postigo de la Calancha", para que al aire libre tuviese a su vista los campos, e iluminase los pasos de los viajeros que entraban y salían de la villa.

Hacia 1575, pegado a este postigo, aprovechando como torre angular una de la cerca amurallada, levantó el Regidor de Úbeda, don Francisco de Molina y Valencia, Marqués de Molina, su palacio señorial. La devoción que, los sucesivos propietarios de la mansión, tuvieron por esta imagen, es lo que ha hecho posible que llegase hasta nosotros. Cuando el Ayuntamiento manda derribar el postigo, en 1866, los Marqueses de la Rambla recogen la imagen en la capilla del palacio. Hasta que, en 1920, fue devuelta a la veneración popular, instalándola en una hornacina, en la base del torreón angular que flanqueaba el antiguo "Postigo de la Calancha", próxima al lugar en que apareció y fue originalmente venerada. Lo cual se hizo, en memoria de la devoción que le profesaba don Bernardo de Orozco, XI Marqués de la Rambla, fallecido en 1918, según reza la inscripción situada bajo la imagen.

¿Qué tiene de particular esta imagen, para atraer nuestra atención? Piensan los historiadores locales que, su leyenda piadosa sobre el "emparedamiento" en la muralla, encubre que en realidad perteneciera a alguna capilla hoy desaparecida. ¿Acaso, la capilla del Temple? Parece que, Fernando III, en el repartimiento que siguió a la conquista, en 1234, dio algunas posesiones a la Orden del Temple por su ayuda militar, y que en una mansión de la calle Afán de Rivera, que luego pasó a la Orden de San Antón, estuvo la capilla templaria -dependiente de su cercana fortaleza de La Iruela-. En 1307 comienza la persecución contra la Orden, en 1312 el Temple es suprimido, y según la leyenda la Virgen aparece hacia 1300. ¿Casualidad? Hay otro momento, en el que pudo ser ocultada dicha imagen. Cuando Alfonso VII conquiste Úbeda, Baeza y Almería, en 1147, dichas ciudades permanecerán en manos castellanas, con guarnición templaria, hasta 1157, en que las recuperan los almohades. Sin embargo, debemos descartar esta opción, el estilo de la escultura es extraño para tal época... En realidad lo es para cualquier momento del medievo, aunque sería más propia de finales del s.XIII que de mediados del XII.

La postura del Niño, más que inusual, es única, pues en vez de estar sentado en el regazo de la Madre, está en pie, sobre el suelo, como cobijado entre sus piernas. El siguiente rasgo, con ser más corriente, no deja de llevarnos por caminos oscuros: "en su mano derecha lleva una vela". Por ello, con Nuestra Señora de la Luz, nos encontramos ante una "Virgen de la Candela", una "Candelaria". Lo que se refuerza, además, por ese milagro de "la lamparilla que arde sin consumirse". ¿Se trata de lo que llaman una "lámpara perpetua"? -Milagro tópico, que se repite en numerosas Vírgenes Negras, entre otras NªSª de la Peña, en Brihuega (Guadalajara), o NªSª de la Luz, en Cuenca-. Estas lámparas prodigiosas, cuyo "combustible-incombustible" numerosas tradiciones atribuyen a procedimientos alquímicos, alumbraban, según dicen los clásicos, muchos templos de las divinidades de la Antigua Religión, como el santuario de Palas Atenea, en Roma, o el templo de Zeus-Amón, en Libia. Para acabar de indicarnos su posible adscripción al grupo de Vírgenes Negras, tenemos los pocos colores que han sobrevidido al paso del tiempo, así como la apreciación popular que adjetiva esta imagen de "muy morena". Lástima, que la vela haya perdido su policromía. ¿Se trataba de una "vela verde", como aquellas que el ritual medieval prescribía para las Vírgenes Negras? ¿Estamos ante otra desaparecida Virgen Negra del Temple, prima hermana de la toledana Virgen del Tiro? Otro misterio, flota sobre las vírgenes medievales de Úbeda. Cuenta la leyenda, de la perdida imagen de NªSª la Madre del Campo, que cuando Santiago hubo repartido las imágenes de la Virgen, que traía de Tierra Santa, le faltó otra para un grupo de creyentes. No queriendo defraudarlos, el buen apóstol buscó un artesano hábil, y lo encontró en el que realizaba las imágenes de los Dioses paganos, para los fieles de la Antigua Religión. A éste, encargó una figura de la Virgen, que el escultor pagano realizó con gran perfección. Cuando la nueva religión se hizo oficial, esa imagen fue entronizada en el antiguo templo de la Diosa Diana, convertido en Catedral visigoda, hasta que la llegada de los musulmanes obligó a ocultarla, pues su templo fue transformado en Mezquita Mayor. Al conocer esta leyenda, recordamos aquella otra que afirma como, bajo la Mezquita Mayor de Córdoba, existen subterráneos de tiempos romanos, donde antaño los musulmanes, al levantar su santuario, encontraron varias "lamparillas perpetuas"... El que quiera entender, que entienda. [Nuestro agradecimiento a José L. Latorre Bonachera, por la utilización de la última foto, de la Virgen de la Luz, que procede de su trabajo "Algo más sobre devoción popular", en rev. Ibiut, nº 97, Úbeda, agosto 1998, pp.12-13]. Salud y fraternidad.

© 2010 Rafael Alarcón Herrera. Todos los derechos reservados.

116 visualizaciones