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  • Rafael Alarcón Herrera

El "polvo" del sacristán.


Colegiata de Santa Juliana, en Santillana del Mar (Cantabria),


«La poderosa Abadía y Colegiata de Santa Juliana, en Santillana del Mar (Cantabria), levantada a comienzos del siglo XII, contaba con un nutrido grupo de canes eróticos que se llevaron por delante las diferentes reformas sufridas a lo largo de los siglos. Al construirse la torre prismática en su fachada occidental, posiblemente en el siglo XIV, se desmontó la portada románica y se perdieron sus interesantes relieves, junto con los canes del guardalluvias.

La portada sur perdió sus canes en los siglos XVI-XVII, y en el XVIII se destrozó el programa iconográfico al remodelarla y colocar, de mala manera, unas pocas de sus esculturas sagradas. De esta época es la sacristía adosada al crucero sur, que tapa parte del ábside lateral y sus canes. Los del ábside norte se perdieron al levantar adosado a él la capilla del marqués de Robledo, en el siglo XV, y hoy son lisos. Afortunadamente, en el XIX, fue eliminado el camarín que ocultaba parte del ábside central y sus canes. No tuvieron tanta suerte los del muro norte, prácticamente desaparecidos entre los siglos XIII y XIV al sustituirse sus bóvedas de cañón por otras de crucería.

Ilustración del canecillo tapado en Santillana del Mar. Dibujo de Patricia R. Muñoz.

Incluído en "La erótica sagrada del románico. Sexo así en la tierra como en el cielo" de Rafael Alarcón Herrera.


Los canes del alero sur de la nave mayor desaparecieron al construir, entre los siglos XVI y XVII, una galería que apoyada en la nave lateral, inferior, se alza hasta la altura de la nave central. Sin embargo, no se perdieron del todo. Casi cuatrocientos años después, en 1960, al restaurar el templo aparecieron ocultos en el falso techo, entre las bóvedas y el tejado. Alguien los había depositado allí piadosamente, a pesar de que muchos de ellos estaban mutilados. ¿Los ocultaron los clérigos siguiendo la Ley Sacra, sin atreverse a destruirlos por un reverente temor supersticioso? ¿Acaso los escondieron allí los canteros barrocos, conscientes de su valor o significado ancestral? Por fortuna, tras el hallazgo, se tuvo el buen criterio de instalarlos en un ala del claustro, habilitada a modo de exposición permanente, donde a pesar de los destrozos padecidos antaño todavía es posible reconocer su carácter erótico .


Canecillo erótico ya al descubierto.

La última vez que visitamos la colegiata sufrimos una desagradable sorpresa, uno de los canes expuestos en las galerías claustrales había desaparecido, precisamente el que representa una pareja de contorsionistas, que por estar rotos parecen componer la sexual postura del 69. En su lugar habían colocado un canecillo liso, sin figura alguna, para llenar el hueco del que han escondido Dios sabe dónde. Nadie logró darnos razón del misterio, aunque extraoficialmente hemos podido saber que “alguien con autoridad religiosa mandó retirarlo porque estaba cansado de los comentarios poco piadosos que los visitantes hacían de dicha figura”. Por esta regla de tres, no tardarán en picar o arrancar los capiteles interiores que, esos sí, son realmente “irreverentes” para sus sucios espíritus . Aunque tal cosa ya estuvo a punto de ocurrir…


Página 78 del diario ABC del 9 de noviembre de 1974. Ver en Archivo ABC: https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19941109-78.html (nota del editor)

En 1994 la Colegiata casi pierde su mejor ejemplar erótico, los periódicos publicaron entonces la siguiente noticia que bien podía haber figurado con el titular “El ‘polvo’ del sacristán”:

“El sacristán de la Colegiata de Santillana del Mar decidió tapar con cemento los genitales de las figuras […] esculpidas en un capitel del ábside sur, lo que ha suscitado una polémica sobre el cuidado del patrimonio histórico-artístico de Cantabria. El párroco de Santillana del Mar, Luis López, explicó que no se ha producido ningún tipo de ‘mutilación’ genital en las figuras del capitel […] que representa a un hombre y una mujer en pleno acto sexual […] sino una simple ocultación, efectuada por el sacristán del templo, al aplicar polvo de arenisca sobre los genitales de las imágenes. López aseguró que el sacristán, de ‘motu proprio’ decidió ocultar los órganos sexuales de las figuras, ya que, según le contó, eran objeto de mofa por parte de los visitantes del templo, principalmente los adolescentes y suscitaban su procacidad sexual. El párroco de Santillana del Mar, que no puntualizó cuál será el proceder de la parroquia ante este atentado […] señala que el cemento aplicado al capitel no afecta al valor histórico de la escultura en cuestión” * Por fortuna el escándalo movilizó a las autoridades presuntamente competentes, intervino Patrimonio Nacional y el párroco obligó, al “puritano” sacristán, a eliminar el “polvo” –de arenisca– que había echado sobre los románicos genitales del capitel. Terminó así este episodio, de esperpéntica censura clerical.»


* Publicada en diario ABC, Madrid 9 noviembre 1994, p.78. El articulista de Diario 16 es más combativo, asegura que el sacerdote fue cómplice, si no directamente inductor, del vandálico atentado. Afirma que Luis López, “un párroco a la vieja usanza” es famoso por sus posturas intransigentes hacia las vestimentas y actitudes de quien pretende visitar la Colegiata, después de haber pagado por ello. “Ocultan con masa los genitales de una escultura del siglo XIII”, en el periódico Diario 16, Madrid 9 noviembre 1994, p.25 »


Extracto de "La erótica sagrada del románico. Sexo así en la tierra como en el cielo" de Rafael Alarcón Herrera. ISBN: 978-84-09-25065-3 . © 2021 de los textos y las ilustraciones. Todos los derechos reservados. Para info del libro y autor visite nuestra web: www.totumrevolutum.org

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